Vespa génesis (el capítulo perdido)

Era el sexto día en el principio de los tiempos, todo aparecía cómo un botón de elevador que parpadeaba, pero era el sol visto desde sus entreabiertos somnolientos ojos, las puertas que se abrían de este imaginario ascensor, no eran más que los cielos ante los ojos del primer hombre. Dios, en el génesis de los tiempos había creado los cielos y la tierra con todos sus  ríos, mares así como algunas  criaturas. Se abría el firmamento de azul y matices blancos para que bajara el mismísimo creador a seguir trabajando con su todavía modorra, inconsciente e inconclusa obra. El hombre.

El hombre yacía tendido en los grandes pastos que componían el paraíso terrenal, dios, lo rodó con sumo cuidado, pues notaba que oscilaba en un estado de entre el sueño profundo y un de repente me despierto, tomó de  una fracción de su cartera una cantidad considerable de dinero y con ello le proveyó de una Vespa y un Mini.

El hombre despertó, lo primero que vio fue a dios, su creador sentado en la Vespa, con audífonos puestos, absorto del entorno y de ser observado, cantando al ritmo de algo que sonaba zangoloteante “Talkin’ ´bout my generation” ¡Ta-ta-ta-ta-TAN-ta-ta-ta! << ¿Quién eres tú?>> exclamó el hombre. Entonces, dios todo poderoso, se quitó sus audífonos, levantó sus wayfarer y afablemente le contestó. Soy tu creador; ¿Tú me hiciste?; Así es, a mi imagen y semejanza; Pero no me parezco realmente a ti; Exacto, dicen que te pareces a tu madre, aunque debo admitir que cuando joven era igualito a ti y aún con eso no te espetaré el cliché de “cómo me ves te verás” que ya quisieran otros dioses, llegar a mis tiempos con esta percha hijo mío; ¿Tienes nombre o solo debo llamarte dios o padre?; Claro, me llamo Jesús Pierre González Kardashian; No me parecen nombres propios de un dios, pero imagino que esas cosas no son mis menesteres y deberé enfocarme en estar agradecido con que me hayas creado ¿tengo nombre?; Sí, te llamarás Carlos; ¿Carlos a secas?; Así es, y que no te extrañe ¿Qué no has oído que “toda mujer ha tenido un Carlos en su vida”? además, cómo buen dios soy bastante caprichoso, tal vez sería presuntuoso decir que soy el más, pues todos tienen sus detalles, existen unos que hacen que sacrifiques a tu hijo, o que se destruyan ciudades enteras en los inicios del porn, a otros les da por prometerte 40 vírgenes si haces alguna pendejada, en fin que Carlos eres y a gusto debes estar con ese nombre y los regalos que de un pedazo de tú cartera hoy te comparto.

Why don’t you all f-fade away… Talkin’ ‘bout my generation!
And don’t try to dig what we all s-s-say… Talkin’ ‘bout my generation!
I’m not trying to cause a big s-s-sensation… Talkin’ ‘bout my generation!
I’m just talkin’ ‘bout my g-g-g-generation…
Talkin’ ‘bout my generation!

Carlos se puso de pie, revisó su cartera y en verdad pudo notar que le faltaba algo, tal vez esto pareciera imposible pues si recién fue creado y todo ante sus ojos es nuevo de paquete ¿cómo tener esa sensación? Dios acababa de también crear con esto, el “deja vú” o el “jamais vú”, no estamos seguros, pero más adelante el creador le daría la tarea de nombrar a estas dos cosas, a algunos sicólogos intentadores en vano, de descifrar los laberintos del cerebro humano.

Carlos, inmediatamente comenzó a revisar sus nuevas pertenencias, era una Vespa primavera con faro cuadrado, tenía unos posa-pies que simulaban las velas de un barco, era color naranja, asiento y rieles negros, hecho probablemente de piel de alguno de los animales previamente creados entre los días 1 y 5. Se bajó de la Vespa, misma que observaba a detalle de un lado a otro, con llanta de refacción <<Nunca te quedarás tirado>> le exclamó Pierre Jesús cuando Carlos admiraba estos detalles con facies de incredulidad. Carlos abrió la puerta del Mini convertible de dos puertas color azul metálico con vivos grises, se sentó a admirar su tablero y un extraño “olor a nuevo” que  le hacía sentirse casi desmerecedor de sentarse en el.

¿Por qué proveerme de esto, si ya tengo una Vespa Chucho? ¿No te molesta que te llame Chucho? Jesús Pierre exclamó una carcajada. No, no me molesta, me entristece un poco  pues también en tu disco duro, creí haberte provisto con algo que más adelante reconocerás como “creatividad o inventiva” y que es la capacidad, para qué, para algo tan simple como un apodo, utilices a más de dos neuronas de tú masa encefálica, cabeza, cerebro, tatema, testa o máquina de pensar. Mira Carlos, así cómo hice los cielos, la tierra y todo lo que te rodea, así cómo, algunos animales que ya conocerás, también de vez en vez, me da por llenar las nubes de agua y no siempre estarás en el mejor de los humores para mojarte o ponerte un impermeable, además contarás con la compañía de una mujer; que es cómo tú, pero diferente y esta, no siempre gustará de andar trepada en tú o su Vespa, salvo honrosas, sensuales, inteligentes y atractivas excepciones, así qué, velando por tus intereses es que te he hecho invertir en estos dos compañeros de toda tu vida.

Jesús Pierre se trepó en una nube que bajó de los cielos para subirlo lentamente, como alfombra de Aladino, él se colocó de nuevo sus audífonos para seguir roqueando mientras ascendía lentamente, gozoso de ver la magnificencia de su obra, Carlos con los dedos pulgares incrustados en las bolsas de sus 501 blues, comenzaba a levantar la mirada mientras divisaba el subir de su creador y en eso, algo le hizo percibir una inquietud similar a la de un pedo atorado y lo impulsivó, a gritarle antes de que se elevara aún más y quien sabe cuando le diera por regresar, ya que cómo hemos repetido hasta el cansancio, los dioses como buenos rockstars, son caprichosos.

-¡Ehhh!, ¿y la mujer que prometiste!, ¡La mujer qué, Jesús, esa qué?

Su creador, todavía con sonrisa en cara, arqueando las cejas le respondió retirándose el audífono del lado derecho (cómo si este acto fuera a hacer, que le gritase más fuerte y qué sólo se equipara, a cuando, más adelante en los tiempos, los hombres le bajan el volumen al radio del coche para poner atención, mientras buscan una calle, como si este hecho, fuera a ayudar, con el de regar la  vista para encontrar la calle perdida… pero bueno, de tal palo tal astilla)

Hijo mío; a esas las he creado de mínimo 5 años antes que a ti, ya darás con ellas; tendrás la o las que tú quieras, si sabes usar bien cualquiera de las cosas que te he equipado y que están entre las orejas, entre la mezclilla, entre acero y latón y entre carne y hueso.

Carlos sonreía.

And curtains laced with diamonds, dear for you…
And all the Roman noblemen for you…
And kingdom’s Christian soldiers, dear for you…
And melting ice cap mountains tops for you…
Oh, oh, and knights in flaming silver robes for you…
And bats that with a kiss turn prince for YOU…
Swoop, swoop, oh, baby, rock, rock
Swoop, swoop, rock, rock
Swoop, swoop, rock, rock

Lou Reed

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- Médico cirujano, corredor, ciclista, Vespista-Malportado, rugbier de corazón y escritor de nalga paciente-resilente.